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Mortifica a la lujuria con el amor

Amor o Lujuria?

En algún momento se me ocurrió que un hombre que siente lujuria por las mujeres¹ probablemente se excusaría, o por lo menos razonaría que él siente lujuria por ellas porque ama mucho a las mujeres. ¿Verdad? ¿Acaso no la Biblia misma dice que Amnón violó a Tamar por que la amaba? Incluso la LXX (traducción griega del Antiguo Testamento) usa el famoso y malinterpretado verbo agapeo para referirse al tipo de amor que Amnón sentía por Tamar.²
Permíteme sugerir, que el amor que un hombre tiene por una mujer que no es su esposa no es amor en lo absoluto. ¡Más bien es idolatría! ¡Es pecado! La idolatría es amar,  y buscar satisfacción y seguridad en alguien o algo que no es Dios. La idolatría es adorar a lo creado antes que al Creador. La Biblia tiene un nombre para este tipo de idolatría; lujuria.
Es irónico que alguien que ve pornografía, tiene una aventura, mira a las mujeres de forma inapropiada, o tiene fantasias con ellas en su corazón, no lo hace porque ama a las mujeres demasiado. Más bien lo hace porque siente lujuria por ellas. En otras palabras, un hombre que siente lujuria por las mujeres, no ama a las mujeres demasiado, más bien no ama a las mujeres para nada. (Técnicamente las ama pero con el tipo de amor que la Biblia condena y por lo tanto este amor pasa a ser idolatría y lujuria. cf. 1 Juan 2:15)
Mi meta en este artículo no es darte una receta que te ayudará a vencer la lujuria de una vez por todas. Me gustaría poder hacerlo, pero sé que la lujuria, como cualquier otro pecado, es un problema profundo que requiere mucho más que una simple solución humana. Es por eso que quiero apuntarte hacia la gracia de Dios; Jesús. Solo él es capaz de liberarte de esta tormenta. Y la noticia más grande es que, si crees en él, él ya te está librando, incluso en este momento mientras lees este artículo. Sin embargo, si quiero ofrecer ciertos pensamientos frescos y prácticos (eso espero) para ayudarte en este largo proceso de vencer a la lujuria.

¿La mortificación es un concepto positivo?

Muchos, como yo pensaba, creen que la mortificación del pecado (matar al pecado) es un concepto exclusivamente negativo (deja de ver ciertas imágenes, mata al viejo hombre, etc.) La mortificación, sin embargo, también es un concepto positivo producido por el Espíritu Santo. La mortificación del pecado significa vestirnos del nuevo hombre tanto como desvestirnos del viejo hombre. La mortificación es vestirnos del Señor Jesucristo tanto como matar de hambre a la carne y sus deseos. La mortificación implica presentar nuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia tanto como implica no presentar nuestros miembros al pecado como instrumentos de injusticia. La mortificación del pecado es un concepto positivo tanto como es un concepto negativo.
Es en estos términos que quiero abordar el tema de la lujuria en este post. Por lo tanto, para poder mortificar a la lujuria, debes enfocarte en los pasos positivos de la mortificación tanto como, o incluso más que en los pasos negativos. No puedes vencer a la lujuria simplemente forzándote a dejar de ver porno, o deshaciéndote de tu teléfono o de tu computadora. Para matar a la lujuria tienes que sustituir a esa lujuria por su equivalente positivo; el amor.

Mortifica a la lujuria con el amor

Aquí está el meollo del asunto. Si lo opuesto a la lujuria es el amor, entonces sigue que puedes mortificar a la lujuria con el amor. No obstante, no sigue que la solución a tu problema de lujuria es amar a las mujeres en lugar de desearlas. Eso es ciertamente un resultado de la verdadera solución pero no es la solución misma. El tipo de amor del que estoy hablando tiene un objeto diferente y una fuente específica.

El amor de Cristo

Este amor, su fuente, su objeto, y su resultado son expuestos por Pablo en una de mis declaraciones favoritas que se encuentra en su segunda carta a la iglesia de Corinto. Él está explicándoles porque es que él y sus co-ministros hacen lo que hacen, y se comportan de la forma en la que se comportan. Básicamente les está presentando una apología de su estilo de vida. Su explicación es esta: “Pues el amor de Cristo nos apremia (nos controla), habiendo llegado a esta conclusión: que Uno murió por todos, y por consiguiente, todos murieron.  Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquél que murió y resucitó por ellos” (5:14-15). Este era el eslogan de Pablo. Él vivía de esa forma por lo que Cristo había hecho por él y por todos. El amor de Cristo por él era lo que lo controlaba. Pablo no tenia otra opción más que vivir para Cristo a causa del amor que Cristo le había mostrado.
Este concepto es desarrollado más a fondo por el Apóstol del amor; Juan. Después de una detallada exhortación a amar a los hermanos, Juan pausa por un segundo y define el amor: “En esto conocemos el amor: en que [Jesús] puso Su vida por nosotros. También nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16). Unos versículos más adelante Juan continua desarrollando el mismo concepto: “En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a Su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de Él” (4:9).
Para que quede claro: el amor que Dios nos dio al mandar a su hijo Jesús a vivir una vida perfecta, morir por nosotros, y resucitar de los muertos, haciendo posible nuestra justificación y eventualmente nuestra resurrección junto con él, es la solución final a tu problema de lujuria, y a cualquier otro pecado, y a todo lo que está mal en este mundo. No es tu amor por Dios el que finalmente te liberará de tu pecado (aunque tu amor por Dios es parte del proceso), sino que es el amor de Dios por ti, en Cristo, el que transformará la forma en la que vives, y la forma en la que tratas, ves, y piensas a las mujeres (cf. 1 Juan 4:10).
No se requiere de más reglas y compromisos, se requiere de una experiencia del amor de Dios para luchar contra la lujuria  y vencerla. Deja de contar los días que has pasado sin ver pornografía, mejor recuerda que no importa cuantas veces has caído, Dios te ha perdonado porque el te ama de tal forma que mandó a su Hijo a tomar el castigo por cada una de esas veces que caíste y aun por las caídas que tendrás en el futuro.
Conocer el amor que Dios tiene por ti en Cristo, por su Espíritu, es realmente lo que te ayudará a luchar contra la lujuria. Puede que caigas nuevamente, puede que veas con lujuria a una mujer otra vez. Incluso puede que a veces la veas por un hábito subconsciente. Pero nada te motivará a arrepentirte, confesar, superar esa horrible sensación de culpa que dura días, experimentar la gracia de Dios y su perdón nuevamente, y levantarte nuevamente listo para luchar la siguiente batalla, como el amor que Cristo ha mostrado por ti lo hará.
Mortifica a la lujuria con el amor; con el amor de Cristo.

¹ En este artículo hablo específicamente de la lujuria desde un punto de vista de un hombre hacia las mujeres. Nótese, sin embargo, que la lujuria y la inmoralidad sexual no son pecados limitados a los hombres, sino que también las mujeres pueden experimentar lujuria. Del mismo modo, la lujuria no está limitada a la atracción heterosexual. La Biblia también considera inmoralidad sexual a la atracción al mismo sexo ya sea de un hombre o una mujer. ¡Las buenas noticias es que la solución prescrita en este artículo es la misma para todos estos tipos de inmoralidad sexual!

² Para estudiar más este complicado tema, recomiendo el libro de Don Carson “La Difícil Doctrina del Amor de Dios.”

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