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Cómo leer el Pentateuco

No es un secreto que ciertos libros de la Biblia pueden ser más… tediosos y difíciles de leer que otros. Mi deseo es que los creyentes, cada vez más, puedan disfrutar su Biblia completa; no solo partes de ella. En este artículo comparto seis claves para leer el Pentateuco (los cinco primeros libros de la Biblia, los cuales Moisés escribió; Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Estas claves vienen del libro “God in Our Midst” (Dios entre nosotros) de Daniel R. Hyde. Este libro ha sido de gran beneficio y animo para mí.

Lee el Pentateuco como Escritura

Toda la Escritura es inspirada por Dios. El Pentateuco no es la excepción. La “Biblia” que Jesús utilizó durante si ministerio terrenal incluía el Antiguo Testamento y, por consiguiente, los libros de Moisés. Él amaba estos libros. Él los aprendió como todo niño judío de su tiempo. Cristo, además, les enseñó a sus discípulos todo lo referente a él en todas las Escrituras, incluyendo el Pentateuco. Además, todo lo que estaba escrito en el mismo se cumplió en Jesús (cf. Lucas 24:27, 44).
Pablo, igualmente, exhorta a Timoteo diciéndole que las Sagradas Escrituras le “pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Estas escrituras, tanto como el Nuevo Testamento, “son inspiradas por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” (16-17).
La próxima vez que te encuentres leyendo los libros más pesados como la narración de la construcción del Tabernáculo o el sistema sacrificial de Levítico, no tires la toalla. Estas también son las Escrituras, y son útiles para dirigirte a Jesús.

Lee el Pentateuco de forma devocional

La Biblia no debe ser leída simplemente para adquirir conocimiento por adquirirlo. La Escritura debe de ser leída para alimentar nuestras almas, para nutrirnos, para cultivar una comunión con Dios. Si solo estás leyendo la Biblia buscando versículos que prueban tus inclinaciones teológicas y doctrinales, la estás leyendo mal. Jesús, cuando fue tentado en el desierto, dijo que el hombre vivirá “de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Adivina de dónde está citando esta frase. ¡Correcto! Del Pentateuco; Deuteronomio, para ser exactos. Esto significa que el alimento del creyente es la Palabra de Dios. La Biblia, el Pentateuco incluido, es el festín más delicioso y rico para nuestras almas.

Cuando estés leyendo los libros de Moisés, recuerda que esta es la palabra misma de Dios, ya que el la inspiró; y que es tu alimento como creyente. Busca ser nutrido. Busca refrescar tu alma.

Lee el Pentateuco con los lentes del Nuevo Testamento

Agustín de Hipona escribió, “En el Antiguo Testamento el Nuevo está escondido, y en el Nuevo Testamento el Antiguo es revelado.” El Nuevo Testamento es esencial para nuestra interpretación del Antiguo Testamento. “El Antiguo Testamento por sí solo está incompleto. Es meramente el primero de dos tomos, donde el Nuevo Testamento es el segundo” (Hyde). Es verdad que el Antiguo Testamento nos dirige hacia Jesús y es inspirado por Dios, pero en el Nuevo Testamento Dios ha revelado su plan de forma más clara. Algunos teólogos se refieren a este concepto como a “revelación progresiva.” En el Antiguo Testamento Dios no había revelado tanto como en el Nuevo (cf. Hebreos 1:1).

Imagina que estás en el oculista y el doctor está tratando de encontrar la graduación perfecta para tus nuevos lentes. Entonces él te pone ese aparato donde hay varios lentes. Y así él comienza a probar lente por lente hasta encontrar el lente adecuado. Podríamos decir que el Antiguo Testamento por sí sólo es como tener dos grados más abajo de tu graduación necesaria. Sí puedes ver algunas cosas, pero se ven borrosas. Cuando finalmente el doctor llega al lente que necesitas, todo se ve más claro. El Nuevo Testamento es como ese lente que hace que todo se vea más claro. Entonces, al leer el Pentateuco, debes recordar que necesitas del Nuevo Testamento para comprender su significado completo. Robert Strimple escribió, “En el Nuevo Testamento le ha sido dada a la iglesia de Cristo, por la inspiración del Espíritu Santo, esa revelación post-resurrección, post-pentecostés, que es absolutamente autoritaria, su guía infalible para todos los aspectos de la fe y la vida.”

Un consejo práctico es leer la carta a los Hebreos junto con tu lectura del Pentateuco. Idealmente, podrías crear un plan de lectura donde lees todo el Nuevo Testamento a la par del Pentateuco. No tienes que ser un erudito de la Biblia para encontrar las conexiones. Estás sobresaltan a lo largo de toda la Escritura. Solo tienes que leer.

Lee el Pentateuco como cumplido en Jesucristo

Pablo escribió en su segunda carta a los corintios, “Pues tantas como sean las promesas de Dios, en [Jesús] todas son sí. Por eso también por medio de él, es nuestro Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros” (1:20). En Jesús todo el Antiguo Testamento es cumplido. Él es el tema de la Biblia. Toda la escritura habla de él. En uno de sus muchos encuentros con los fariseos, Jesús les dijo, “Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí!” (Juan 5:39). “Su regaño era para aquellos que pensaban que un estudio ‘profundo’ de la Biblia, con todos sus detalles desconocidos, era salvífico en sí mismo; más bien, él dijo, el estudio de la Escritura debe estar centrado en él” (Hyde). En Lucas 24:27 Jesús declara “que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre Mí está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.” Si estás leyendo la Biblia sin buscar a Jesús, incluso el Pentateuco; especialmente el Pentateuco, estás perdiéndote del platillo fuerte.

Lee el Pentateuco de forma simple

El que estemos buscando a Jesús en toda la escritura no significa que vamos a torcer los pasajes para que todos sean una alegoría de Jesus. Recuerda que la Escritura interpreta a la Escritura. No busques alegorías, tipos y anti-tipos donde no los hay. “¿Qué significa leer la palabra de Dios de forma simple?” Hyde pregunta, “Significa que lo tenemos que leer teológicamente. Al leer, entonces, no nos preguntamos sobre el significado escondido o los detalles mínimos tal como los anillos, los postes y las mesas del tabernáculo, o el color de las piedras en el efod del sumo sacerdote, sino preguntas tales como, ‘¿Qué me enseña este pasaje sobre Dios, sobre mis pecados, sobre la obra redentora de Cristo, y sobre como debo vivir para la gloria de Dios?’” Lee la Biblia; el Pentateuco, de forma simple. Busca aplicaciones prácticas. Busca claridad. Calvino recomienda que, “es mejor confesar nuestra ignorancia que darnos gusto con conjeturas frívolas”cuando estamos tratando de interpretar pasajes difíciles como muchos de los textos en el Pentateuco.

Lee el Pentateuco como instrucción moral

Uno de los propósitos de la Escritura es guiar al pueblo de Dios a una vida piadosa. Cuidado. No estoy diciendo que debemos usar la Biblia únicamente como una guía de moralidad, o un libro de reglas. La Biblia es la palabra de Dios revelada que contiene la historia de redención. Pero eso no significa que la Escritura no nos puede instruir moralmente. Pablo le recuerda a Timoteo que “toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16). Pablo no es un moralista, mucho menos un legalista. Sin embargo, tampoco es un antinomianista. Él entiende que “la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús” (Tito 2:11-13). Si la gracia que predicas no te enseña obediencia a la palabra de Dios, es una gracia barata. La gracia de Dios, además de traer salvación, nos enseña a vivir sobria, justa y piadosamente. El Antiguo Testamento muchas veces es desechado como obsoleto conteniendo reglas arcaicas. Pablo, sin embargo, lo considera nuestra pre-historia. Las narrativas del Pentateuco son nuestro patrimonio como pueblo de Dios. Además, Pablo asegura, “estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros” (cf. 1 Corintios 10:1-11).

Conclusión

Te animo a leer tu Biblia completa. No te saltes el Pentateuco, especialmente los libros más cansados como la segunda mitad de Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio. Te estarías perdiendo una gran parte del consejo de Dios. Usa estas claves para guiarte en tu estudio de estos libros. No tires la toalla. Lee junto con el Nuevo Testamento, busca consejo, lee comentarios buenos, usa una Biblia de estudio. Haz lo que sea necesario, pero no te brinques estos libros. Con tiempo aprenderás a amarlos junto a toda la hermosa palabra de Dios.

La ironia de la resurrección

Los evangelios tienen una cantidad deliciosa y saludable de ironía. Los evangelistas utilizan esta herramienta literaria para transmitir verdades de forma punzante y en ocasiones de forma chistosa. La historia de la resurrección de Jesús es una de estas secciones en las que la ironía es utilizada para comunicar verdad.

La versión de Mateo me ha sorprendido una y otra vez por su ironía. Hay tres eventos que llamaron particularmente mi atención. En el capítulo 27 Mateo narra la crucifixión de Jesús y su sepultura. Pero mi interés está en una breve sección en los versículos 62-66. Los infames Fariseos siguen haciendo de las suyas. No están conformes con haber matado a Jesús. Ahora quieren asegurarse de que sus discípulos no vayan a robar su cuerpo y vayan a engañar a las personas diciendo que Jesús realmente resucitó. Existen por lo menos tres ironías en estos sucesos.

La ironía del día de reposo

Los Fariseos aborrecian a Jesús y una de las razones principales por las que lo odiaban tanto era que él, según ellos, quebrantaba el día de reposo. Sin embargo, en los evangelios vemos que Jesús es el Señor del día de reposo (Mateo 12:1-8). Además él explica que el día de reposo fue hecho para el hombre y no el hombre para el día de reposo (Marcos 2:27). También vemos una y otra vez que Jesús hacía el bien cuando tenía que hacer algo durante el día de reposo (Mateo 12:9-14).

La ironía aquí es que los Fariseos, quienes acusaban a Jesús de sanar personas durante el día de reposo, quebrantaron el día de reposo al reunirse para hablar con Pilato y al ir a asegurar el sepulcro de Jesús. Y lo peor es que ellos no quebrantaron el día de reposo para hacer el bien, sino todo lo contrario. Probablemente lo que estaban haciendo era, en su opinión, algo muy bueno y era aprobado por Dios. No se. Este es el grado al que su incredulidad e hipocresía llegaban.

La ironía de su memoria

La segunda ironía es aún peor que la primera. Los Fariseos recordaban las palabras de Jesús cuando profetizó que iba a resucitar. Ellos no solo recordaban palabras generales, sino que sabían los detalles. Recordaban que Jesús dijo específicamente que al tercer día él iba a resucitar. La ironía es que los discípulos todavía no habían entendido las repetidas veces que Jesús predijo su resurrección. Es irónico que los Fariseos entendían más las palabras de Jesús que sus mismos discípulos. Ellos habían puesto más atención. Los discípulos estaban más preocupados tratando de decidir quién era el mayor entre ellos. Lo más triste es que a pesar de que los Fariseos entendían las palabras de Jesús, su orgullo y su autojustificación les impedían ver a Jesús como el Mesías.

Además, los Fariseos adjudicaban más entendimiento de las palabras de Jesús a sus discípulos de lo que en realidad entendían. Los Fariseos pensaban que los discípulos recordaban las palabras de Jesús y que por lo tanto iban a tramar algún plan para robar el cuerpo y engañar a todos. Lo chistoso es que en ese punto, la resurrección no era una opción en la mente de los discípulos.

La ironía de la tumba asegurada

La tercera ironía es, en mi opinión, la más gloriosa de todas. Los Fariseos hicieron todo lo humanamente posible para que evitar que los discípulos fabricaran una historia ficticia de la resurrección. Fueron a hablar con Pilato, sellaron la piedra que tapaba el sepulcro y pusieron una guardia romana. Hicieron todo lo que estaba en sus manos para evitar que una historia falsa de la resurrección se esparciera (¿Ya sabes para donde voy?).

La ironía es que al asegurarse de que no hubiera una forma humana posible de inventar la historia de la resurrección de Jesús, sin saberlo, magnificaron la verdadera resurrección sobrenatural de Jesús. Ellos se encargaron de que ninguna fuerza humana pudiera sacar a Jesús de la tumba. Y al hacer esto solo dejaron espacio para que una intervención divina fuera la única explicación de la tumba vacía. Las precauciones de los enemigos de Jesús magnificaron la verdad de su resurrección. Esta es una verdad gloriosa. No había ninguna posibilidad de que el cuerpo fuera robado. Sin embargo, al tercer día la tumba estaba vacía.

Conclusión

Esta no es la primera vez que Dios, en su soberanía, utilizó los propósitos humanos malignos para llevar a cabo su voluntad. El ejemplo más grande de esta verdad es la crucifixión de Jesús. Los líderes religiosos y políticos se unieron para matar a Jesús. Ellos estaban haciendo el mal. Pero Dios había predeterminado que esto pasara. Y en su soberanía, él decidió salvar a la humanidad por medio de la muerte y resurrección de Jesús quien fue crucificado por hombres impíos (cf. Hechos 2:23; 4:27-28). No fue un error que Jesús fuera crucificado. Fue parte del plan que Dios había instituido desde antes de la fundación del mundo. De igual forma, no fue un error o una coincidencia que los Fariseos se esforzaran tanto para impedir la intervención humana en la tumba de Jesús. A final de cuentas, tanto en la muerte de Jesús como en su resurrección, Dios es quien merece toda la gloria.

Redención

Conexión entre el Antiguo y el Nuevo Testamento

Acabo de leer un libro que iluminó tremendamente mi entendimiento del Antiguo Testamento y encendió mi amor por el mismo. Con buena razón el libro se llama “Manual de bolsillo para amar el Antiguo Testamento.” Haz click aquí para verlo en Amazon. En este libro, Tim Keller cuenta sobre un encuentro que tuvo con Alec Motyer (el autor del libro) donde Alec dijo esto:

“Imagina cómo hubieran dado su testimonio los israelitas que estaban bajo Moisés. Hubieran dicho algo así: ‘Estábamos en una tierra ajena, en esclavitud, bajo sentencia de muerte. Pero nuestro mediador-el que está entre nosotros y Dios-vino con la promesa de libertad. Confiamos en las promesas de Dios, nos refugiamos en la sangre del cordero, y él nos guió fuera de ahí. Ahora estamos en camino a la tierra prometida. Todavía no estamos ahí, pero tenemos la ley que nos guía, y por medio del sacrificio de sangre también tenemos su presencia entre nosotros. Entonces él se va a quedar con nosotros hasta que lleguemos a nuestro verdadero país, nuestro hogar eterno.’ Ahora piensa en eso. Un cristiano hoy podría decir lo mismo casi palabra por palabra” (mi propia traducción).

Es increíble lo mucho que podemos aprender del Antiguo Testamento cuando lo vemos desde esta perspectiva. Obviamente no es saludable continuar con la analogía punto por punto porque esto nos puede llevar a una mala interpretación del texto. Debemos interpretar cada pasaje en su propio contexto. Pero cuando ejercemos discernimiento y le pedimos al Espíritu de Dios que nos ilumine para entender su palabra, es muy emocionante descubrir nuevas conexiones entre el Antiguo Testamento y el Nuevo, las cuales son inmediatamente aplicables para los creyentes del nuevo pacto en el siglo XXI.

Para ejemplificar esto, vamos a utilizar dos pasajes del Antiguo Testamento. Uno de ellos está en Éxodo 13 y el segundo está en Deuteronomio 7. En esta publicación nos enfocaremos en el primero.

Redención para Israel

En Éxodo 13 nos encontramos en una parte de la Biblia que no es tan famosa comparada con su contexto inmediato. Justo después de que Dios mata a los primogénitos de Egipto y Faraón deja salir al pueblo de Israel, pero antes de que Faraón comienza a perseguir a los israelitas y Dios abre el mar rojo, nos topamos con nuestro pasaje. Entre estos dos sucesos tan famosos, Dios instituye tres celebraciones o rituales que los israelitas tienen que poner en práctica una vez que entren a la tierra prometida: La pascua, los panes sin levadura, y la consagración del primogénito. La explicación de esta última celebración se encuentra en Éxodo 13:11-16.

“Y cuando el SEÑOR te lleve a la tierra del Cananeo, como te juró a ti y a tus padres, y te la dé, dedicarás al SEÑOR todo primer nacido de la matriz. También todo primer nacido del ganado que poseas. Los machos pertenecen al SEÑOR. Pero todo primer nacido de asno, lo redimirás con un cordero; pero si no lo redimes, quebrarás su cuello. Todo primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás.

“Y cuando tu hijo te pregunte el día de mañana:‘¿Qué es esto? ’ le dirás:‘Con mano fuerte nos sacó el SEÑOR de Egipto, de la casa de servidumbre. Y aconteció que cuando Faraón se obstinó en no dejarnos ir, el SEÑOR mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito de los animales. Por esta causa yo sacrifico al SEÑOR los machos, todo primer nacido de la matriz, pero redimo a todo primogénito de mis hijos. ’ Será, pues, como una señal en tu mano y como insignias entre tus ojos. Porque con mano fuerte nos sacó el SEÑOR de Egipto. (NBLH)

En estos versículos vemos una de las menciones más tempranas del término redención. Dios les ordena a los israelitas que ofrezcan como sacrificio al Señor todo primer nacido de sus animales. Dios además les ordena que rediman al primer nacido de sus asnos y al primogénito de sus hijos ofreciendo un cordero a cambio del asno y del hijo. El término redimir significa básicamente comprar. Cuando vienes regresando del trabajo tu esposa te puede llamar por teléfono y decir algo así: “Amor, ¿me puedes redimir unas tortillas y leche del supermercado?” En la Biblia el significado de redimir obviamente es más profundo que el significado básico. Redimir significa: comprar de la esclavitud, rescatar de la esclavitud o de alguna situación adversa, liberar por medio del pago de un rescate. En el caso de nuestro pasaje, redimir significa que ellos tenían que liberar a sus hijos primogénitos y a sus asnos de la muerte. Y el precio que se pagaba por ellos era la sangre de un cordero.

Tal vez te preguntes por qué Dios les ordenó a los israelitas hacer esto. ¿Será que Dios es una deidad sedienta de sangre que quiere imponer mandamientos irracionales para su pueblo? ¡No! Dios es un Dios amoroso que sabe que su pueblo es olvidadizo. Por lo tanto él instituye estas celebraciones y regulaciones para recordarles por lo menos dos cosas. (1) Todo le pertenece a él incluyendo las posesiones de los israelitas. Los israelitas deben reconocer que nada de lo que tienen les pertenece; incluso sus animales y sus hijos. Además Dios quiere que recuerden que (2) así como ellos están redimiendo a sus hijos de la muerte, ellos también fueron redimidos de la muerte y de su esclavitud en Egipto. Dios los rescato cuando eran esclavos en Egipto. Dios salvó la vida de sus primogénitos cuando el cordero pascual fue sacrificado y su sangre fue puesta sobre los dinteles de sus puertas.

Redención para nosotros

Siguiendo la lógica de Motyer, nosotros como creyentes del siglo XXI podríamos dar nuestro testimonio casi palabra por palabra como el testimonio de un israelita. Éramos esclavos del pecado y no teníamos esperanza. Pero Dios mandó a un mediador a liberarnos de nuestra esclavitud. Confiamos en la muerte del Cordero de Dios; Cristo Jesús. Y por el precio de su sangre derramada en la cruz fuimos redimidos.

La pregunta que la lógica nos obliga a preguntar es: ¿Qué hacemos ahora que hemos sido redimidos? ¿Tenemos que sacrificar a los primeros nacidos de nuestros animales? ¿Tengo que ofrecer a mi cachorrito Fluffy? ¿O a mi pez? ¿Tengo que redimir a mi primogénito con la sangre de un cordero? La respuesta a todas estas preguntas es no. Pero entonces, ¿Qué hacemos con un pasaje como este en el Antiguo Testamento? ¿Podríamos decir que es una historia muy buena que fue incluida en el libro de Éxodo por azares del destino? No. El Espíritu Santo también inspiró estos versículos. Y no es un accidente que él los incluyó en esta sección. Sin embargo, la pregunta continua. ¿Qué hacemos los creyentes del siglo XXI con un pasaje como este? Permíteme reformular esta pregunta. ¿Cómo puede un Cristiano que es miembro del nuevo pacto aplicar este pasaje a su vida?

Jesús cumplió toda la ley perfectamente en representación de nosotros

La respuesta es clara cuando recordamos que Jesús cumplió toda la ley perfectamente en representación de nosotros. Nunca antes había alguien cumplido la ley perfectamente hasta que Jesús, el hijo de Dios, se hizo carne. Jesús después de haber nacido cumplió incluso esta regulación que encontramos en Éxodo 13. En la providencia de Dios, cuando Jesús nació, sus padres terrenales lo llevaron al templo para ser consagrado, de acuerdo a la ley del Señor. Y como eran pobres tuvieron que ofrecer dos tórtolas y dos pichones en lugar de un cordero, de acuerdo a la ley del Señor (Lucas 2:22-24, cf. Levítico 12:8). En Jesús, toda la ley fue cumplida y por consiguiente nosotros, los miembros del nuevo pacto, ya no estamos sujetos a la ley de Moisés. Entonces no tenemos que sacrificar a nuestros animales ni redimir a nuestro primogénito.

¿Cuál es entonces nuestra respuesta como una gente que ha sido redimida de la esclavitud al pecado? Existen por lo menos tres pasajes en el Nuevo Testamento que están directamente relacionados con el tema de redención y sacrificio.

Huye de la inmoralidad sexual

En 1 Corintios 6:18-20 encontramos una aplicación específica para el hecho de que hemos sido redimidos:   

18 Huyan de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo. 19 ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos? 20 Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios. (NBLH)

Cuando entendemos que hemos sido redimidos por el precio de la sangre de Jesús, nos damos cuenta de que no nos pertenecemos a nosotros mismos. Nuestros cuerpos no nos pertenecen. ¿Cuál es la aplicación práctica? Que huimos y nos abstenemos de la inmoralidad sexual. Y no sólo nos abstenemos de la inmoralidad sexual. También hay algo positivo que podemos hacer. Como sabemos que nuestras vidas y nuestros cuerpos le pertenecen a Dios, glorificamos a Dios en nuestro cuerpo. Usamos cada uno de nuestros miembros -nuestros ojos, nuestro cerebro, nuestras manos, nuestra lengua, nuestros pies- para la gloria de Dios.

Vive sobria, justa y piadosamente

Otro pasaje que tiene una aplicación directa para nosotros a la luz de nuestra redención es Tito 2:11-14.

11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, 12 enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, 13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús. 14 El se dio por nosotros, para REDIMIRNOS DE TODA INIQUIDAD y PURIFICAR PARA SÍ UN PUEBLO PARA POSESIÓN SUYA, celoso de buenas obras. (NBLH)

En este pasaje vemos que Dios nos salvó por su gracia y nos redimió de todos nuestros pecados para que seamos un pueblo para posesión suya que es celoso de buenas obras. En otras palabras. Dios nos salvó y el resultado es que vivimos vidas agradables a él. Además la salvación de Dios nos enseña a vivir sobria, justa y piadosamente. Nos enseña a negar la impiedad y los deseos mundanos. Cuando entendemos que hemos sido redimidos del pecado, vamos a buscar vivir vidas piadosas. Vamos a alejarnos de esos programas de televisión y películas que promueven la impiedad. Vamos a alejarnos de conversaciones que estimulan nuestros deseos mundanos. Vamos a vivir sobriamente o con dominio propio. Tendremos dominio propio en nuestro dormir, nuestras emociones, nuestra alimentación, el tiempo que pasamos en las redes sociales, los videojuegos. Tendremos dominio propio cuando venga la tentación a pecar. ¿Por qué? Porque sabemos que no nos pertenecemos a nosotros mismos. Porque sabemos que la sangre de Cristo es el precio que fue pagado por nuestro rescate (cf. 1 Pedro 1:13-21).

Un sacrificio vivo

Se que dije que ya no tenemos que hacer sacrificios de animales. Sin embargo, Pablo urge a los creyentes de Romanos (y a nosotros también) a que se ofrezcan a sí mismos como un sacrificio vivo.

1 Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes. 2 Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto. (NBLH) Romanos 12:1-2

Ya no ofrecemos sacrificios de animales. Pero cuando reconocemos que no nos pertenecemos a nosotros mismos porque hemos sido redimidos, nuestro única respuesta racional debería ser ofrecer nuestras propias vidas a Dios como un sacrificio vivo. No tenemos que matarnos a nosotros mismos. Más bien, ofrecemos el todo de nuestra vida a Dios y utilizamos nuestros cuerpos para glorificarle a él.

Conclusión

Así es como la redención de Israel de la antigüedad aplica a nuestras vidas hoy. Ellos fueron redimidos de Egipto. Nosotros fuimos redimidos de nuestro pecado. Ellos fueron redimidos por la sangre de un cordero. Nosotros fuimos redimidos por la sangre del Cordero. Ellos ofrecían sacrificios de animales. Nosotros ofrecemos nuestras propias vidas para glorificar a Dios con todo nuestro ser.

El Antiguo y el Nuevo Testamento no son dos historias completamente distintas que no tienen nada que ver la una con la otra. La Biblia entera cuenta una historia completa donde los humanos somos los personajes y Jesús es el héroe. Los dos Testamentos hablan de Jesús. El Antiguo Testamento es la preparación para Jesús y el Nuevo es la realización del salvador.